divendres, 10 de febrer de 2012

El absentismo como arma de descrédito

Mié, 15/02/2012 
TONI SORIAEn la última semana vienen apareciendo en prensa noticias referentes al coste que le supone a la Conselleria de Educación cubrir las bajas laborales del profesorado.  Hemos leído titulares como  “El 27,68% de los 57 000 profesores de la Comunidad están de baja cada mes”.
La administración filtra números y porcentajes de las causas más frecuentes de baja laboral durante todo el año 2011: El 23,6% son problemas respiratorios (3.744 bajas); el 19%  dolencias musculares (3.006 bajas); el 8,4% accidentes o traumatismos (1.333 bajas). Con cualquiera de estos tres últimos datos, mis alumnos de 2ºESO obtendrían, con una sencilla regla de tres, que el 100% de bajas anuales son aproximadamente 15.800, lo cual supone 1.316/mes o 1.580/mes –si solo consideramos los 10 meses lectivos-. Sobre el total de 57.000 docentes que da el titular, eso supone –según confirman también mis alumnos- una cifra inferior al 3%.
  
Desmontada la infamia mayor, cualquier otro dato que se dé carece de credibilidad y de argumentación veraz. Las reiteradas alusiones veladas a la falta de motivación constituyen una infamia continua que persigue como fin el descrédito social del docente – ¡menos mal que el Partido Popular llevaba en su programa el fomento del prestigio y la autoridad para el profesorado!-

El diario Levante-EMV de 12 de febrero recogía una media de 3.000 bajas/mes. Aunque para ser compatible con las 15.800 bajas anuales se necesitaría que el curso durara sólo 5 meses, este dato representa un 5,26% del profesorado de media mensual (3.000x100/57.000 para los legos en porcentajes) tasa que el propio diario Levante da en su editorial del 13 de febrero como media del absentismo laboral en el conjunto de España.
  
Presume, la Conselleria, de gastar millones de euros en cubrir esas bajas, cuando la realidad es que no se cubre ninguna baja cuya duración no sea superior a 15 días –posiblemente las más numerosas puesto que suelen corresponderse con procesos respiratorios, gripes, afonías- y las bajas de más duración tardan, en ocasiones, más de lo razonable en cubrirse.
  
Por otro lado, si lo que pone en duda la Conselleria es la veracidad de las bajas del profesorado –que firman profesionales de la medicina con nombre, apellidos y número de colegiado- está poniendo en tela de juicio el servicio de inspección médica que depende de ella.Y si lo que quiere poner de relieve, esta Conselleria, es el perjuicio que sobre la salud del  docente tiene su profesión, lo que debería hacer es establecer un catálogo de enfermedades profesionales veraz y un útil programa de prevención de riesgos laborales.
   
Lo que de ninguna manera va a conseguir, con malas o buenas artes, es que el profesorado valenciano se quede callado ante el brutal recorte de salarios, derechos laborales y servicios que la Generalitat ha impuesto a sus trabajadores a través del decreto ley de 5 de enero de 2012, y que el equipo de la consellera pretende hacer más grande por el camino del aumento de horas o los recortes de plantilla. Si quiere parar la movilización ciudadana, éste que ha emprendido, por mezquino, es mal camino. 
  
Toni Soria Aparicio. Delegado de CSI·F en la Junta de Personal Docente no Universitario de la Provincia de Valencia. El diario Levante-EMV ha publicado este artículo.